WINDOWS

junio 16, 2020

Windows 10: sin lugar a dudas el sistema operativo más ambicioso e importante de la historia de Microsoft.

Eso hace particularmente delicado hacer un análisis de una plataforma de la que por el momento solo tenemos uno de sus componentes. Windows 10 ya no es un sistema operativo solo para PCs y portátiles: abarca tablets, convertibles, smartphones o consolas, entre otros. Este análisis afronta solo parte de esa ambiciosa idea de un Windows para todos, y lo que hemos visto, con sus luces y sus sombras, nos ha gustado. Mucho.

Ya lo adelantábamos en ese análisis preliminar de Windows 10 basado en la experiencia con las ediciones Technical Preview, y lo confirmamos en este análisis final basado en la versión calificada oficiosamente como RTM. Llevamos trabajando con la Build 10240 desde que apareció, y en ella se asientan todos los conceptos que Microsoft ha querido transmitir con este proyecto. Algunos de ellos están más pulidos y otros tienen aún margen de mejora, pero el enfoque de la empresa es claro: Windows 10 será un sistema operativo en constante evolución. Conozcámoslo de cerca.

Un poco de historia

A Microsoft no le ha ido demasiado bien con Windows 8. Al menos, no desde el punto de vista económico y de cuota de mercado. No se conoce el número de licencias vendidas a día de hoy, pero en febrero de 2014 se indicó que la cifra había superado los 200 millones de licencias, a los que habría que sumar los 60 millones de licencias vendidas desde el pasado mes de octubre según informaban en Bloomberg. No parece por tanto que la cifra haya superado en total los 300 millones de licencias: nada desdeñable, pero no la que probablemente esperaban en Microsoft ante un desarrollo tan valiente.

Windows 10 Treshold

Los problemas para convencer a los usuarios de las ventajas de Windows 8 fueron patentes desde el principio, y muchos fabricantes tuvieron que recurrir a programas en los que era posible instalar Windows 7 para vender sus equipos de sobremesa y portátiles. Microsoft acabaría tomando la decisión de "regalar" a los fabricantes la licencia de Windows 8 en equipos por debajo de las 9 pulgadas, pero esa medida no parece haber tenido impacto real en la cuota de mercado de este sistema operativo.

Los últimos datos tanto de NetApplications como de Statcounter lo demuestran: en la primera se indica que Windows 8 y Windows 8.1 suman un 14,35% de cuota global, por un 58,2% de Windows 7 y -lo que es irónico y preocupante- un 16,46% de Windows XP. En Statcounter apuntan a que Windows 8 y Windows 8.1 suman un 15,92%, mientras que Windows 7 llega al 48,49% y Windows XP tiene un 11,6%.

Esa realidad fue la que probablemente hizo que Microsoft acabara tomando algunas decisiones clave para recuperar al usuario tradicional. La empresa había despistado a esos usuarios con un enfoque claramente orientado al uso de una interfaz táctil: los dispositivos móviles y sobre todo las tabletas convertibles -o portátiles convertibles- querían convertirse en el nuevo centro de la experiencia de usuario. Pero los clientes no estaban convencidos, y eso se notó en una aceptación y una popularidad discretas.

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